Síguenos por correo electrónico

martes, 15 de noviembre de 2011

CAMPO DEL MORO Y MADRID RÍO

         Hoy os recomiendo un bonito paseo para realizar en otoño. Mediante este recorrido conoceremos la importancia del río Manzanares y su vinculación con la ciudad a través de diferentes épocas históricas. Iniciamos la visita en el Real Jardín del Campo del Moro. En él se sigue la moda paisajista inglesa o jardín romántico del s.XIX, con sus praderas, senderos tortuosos, pequeñas plazas, exóticos pabellones de reposo y lagos. Todo parece muy natural, cuando está perfectamente planificado. Esta zona verde situada junto al río y en la parte de atrás del Palacio Real estuvo siempre bastante descuidada. El primer ajardinamiento efectivo del parque lo llevó a cabo Narciso Pascual Colomer con un proyecto aprobado en 1844, para hacer honor a la mayoría de edad de la reina Isabel II. Pensó en un diseño rectangular manteniendo el eje central de Villanueva, donde trasladó las dos famosas fuentes (la de los Tritones desde los jardines de Aranjuez y la de las Conchas desde el jardín del Palacio del Infante D.Luís). También dividió el terreno en bosquetes por medio de un trazado geométrico de calles y lo rodeó de un perímetro arbolado. Entre ambas fuentes ideó una cascada que no se llegaría a hacer. Ese proyecto quedó muy dañado hasta la regencia de MªCristina quien, rememorando su boda celebrada en el salón-comedor de palacio con vistas a estos jardines ,quiso recordar a su difunto marido con una reforma romántica debida a Ramón Oliva. Conservaría lo anterior y en la calle principal se instaló un "salón" para fiestas al aire libre, donde Repullés realizaría todas las obras complementarias, como el curioso chalet de corcho o el elegante chalet grande o de la reina. En los años 60 del s.XX se plantó el cesped de moda del eje central y se construyó el moderno pabellón destinado a Museo de carruajes, que hoy no tiene ese uso.
       Volvemos a salir al Pº Virgen del Puerto, recorriendo el exterior del Campo del Moro para observar en la esquina uno de los pabellones de guardia. Cruzamos a la altura del Puente de Segovia, el puente de piedra más antiguo de Madrid, que fue construido por Juan de Herrera -el mismo arquitecto del Monasterio del Escorial- en el sXVI para observar una porcíón de Madrid Río. Es impresionante comprobar como un proyecto del sXXI integra tan bien todo el patrimonio histórico anterior que existe en esa zona. Entre el Puente de Segovia y en Puente del Rey recorremos ese paseo de vanguardia que forma parte de esos 7 km aprovechados al cemento y a la ciudad para beneficio de los ciudadanos. Pensando en su ocio(zonas de paseos, deporte, alquiler de bicicletas, columpios, areas de descanso, etc..) y también con un gran sentido minimalista en la construcción, así  como empleo de materiales y vegetación autóctona. No hay elementos altos que rompan la perspectiva y unidad espacial que se da en la zona. El granito, la madera, las fuentes se integran con el espacio verde. La fuente de 16 chorros de la fotografía parece salir del propio río. Incluso los columpios responden a esa idea ambientalista al estar hechos de madera y cuerdas, dando sensación de ser parte del propio paisaje.
En este paseo redescubrimos la ermita de Virgen del Puerto, edificio de carácter religioso que formaba parte de la remodelación de esta parte del río realizada durante el mandato del Marqués de Vadillo, alcalde de Madrid mientras reinaba Felipe V. Le encargó a Pedro Ribera la construcción de esta ermita en honor a la Virgen del Puerto, patrona de Plasencia, de donde era oriundo este alcalde. Presenta las molduras en la  fachada y movimiento que imprime Ribera a todas sus obras. Durante los actos anticlericales de 1936 incendiaron el interior quemando el retablo original de Ribera. El actual, que no desmerece, es fiel réplica del de Ribera.
Terminaremos por el puente del Rey, creado por Isidoro González Velázquez en 1817 para comunicar le Palacio Real con el Reservado de la Casa de Campo. El Reservado eran unos terrenos que Felipe II compró a la familia de los Vargas para utilizarlos como área de descanso y coto de caza cercano al Alcázar de los Austrias. Como buen príncipe renacentista se mandó hacer una Galería de las Grutas que hoy está en restauración. Será su hijo Felipe III el que le de entidad a la zona encargando a Gómez de Mora la construcción del palacete de la casa de campo y obras de ajardinamiento (que aparecen en la pintura del s.XVII). El jardín se organizaba de manera clásica como un espacio rectangular al N del edificio y la calle principal, que partía del centro acogía los elementos escultóricos más importantes: como la estatua ecuestre de Felipe III que hoy está situada en la Plaza Mayor de Madrid o la Fuente de las águilas. Los sucesivos monarcas realizaron obras en el reservado. Fernado VI amplió su extensión hacia el N y el O. Sabatini acondicionó el exterior del palacete dejándolo, más o menos, como lo conocemos hoy en día con ese aire neoclásico.
Después de este recorrido de 2 horas se pueden hacer varias opciones. Sentarse, si hace bueno, en la terraza del Horno Santa María contemplando las vistas de la zona. Pasarse a dar una vuelta a la antigua estación del Norte o Príncipe Pío, hoy reformada como centro comercial pero que mantiene la fachada original. Por último, andar un poco a conocer la famosa Casa Mingo, donde sirven el tradicional pollo acompañado de sidra. 

2 comentarios:

  1. ¡Con esta maravilla de comentarios uno no puede hacer otra cosa que llenarse de orgullo por ser madrileño o por vivir en Madrid!
    ¡Enhorabuena por tu trabajo bien realizado!
    María Lourdes Durán

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Mªlourdes, todavía estoy aprendiendo a responder los comentarios y no se me publicaban las respuestas, por eso no te encontraste nada de lo que publiqué antes a tu comentario. Pero espero que ahora funcione. Lo que pretendo con el blog es motivaros a conocer todas estas maravillas, algunas puede que con nosotros. Un beso:
      Maribel

      Eliminar