martes, 20 de junio de 2023

El Jardín de la Fundación Juan March

 El jardín de la Fundación Juan March, con sus 1600m2, forma parte de este moderno centro cultural contemporáneo en pleno barrio de Salamanca, con entrada por la fachada que da a la calle Castelló nº 77. La Fundación Juan March la creó, en 1955, el famoso financiero español Juan March Ordinas. Con el nieto del fundador, Juan March Delgado, se convocó un concurso para realizar un edificio nuevo y lo ganó el arquitecto José Luis Picardo en 1971. El nuevo edificio, de 18000m2, se inauguró en 1975. A esos habría que añadir el jardín. Consta de un auditorio y el salón azul, biblioteca, salas de exposiciones y una gran colección de arte contemporáneo que ha ido aumentando con el tiempo, hasta llegar a las 1900 obras. El diseño paisajístico del jardín podemos decir que sigue el concepto de arte global, ya que integra en un mismo espacio arquitectura, escultura, vegetación y agua. Utilizando variados materiales para todo ello. Desde las puertas y verjas de acceso, hasta las diversas esculturas y sus peanas, así como la pérgola, estanques, caminos, muretes.

                         Vista general del edificio Fundación Juan March y, al fondo, se perciben
                             los járdines, que fue lo último que se diseño (SIEMA Matritensis)

En el archivo fotográfico de la Fundación Juan March, con la signatura 259349, vemos el edificio del mismo en construcción, fechado en 24-01-1974 y todavía no estaban los jardines, que es lo último que se terminó. A la izquierda del mismo se extiende el gran jardín con el patio de la Fundación Juan March. Dos grandes esculturas de su colección permanente nos reciben ya desde el exterior del edificio. "Lugar de encuentro VI" , de Eduardo Chillida (1975) y el "Órgano", de Eusebio Sempere (1977). La de Chillida, en un primer momento se pensó en colgarla dentro del edificio, pero luego se desestimó por el excesivo peso. Chillida crea un conjunto donde juega con los espacios y los volúmenes, donde se encuentran ambos, con la misma idea que tiene la Fundación Juan March, de ser un lugar de encuentro intelectual, cultural, abierto. Aunque está realizada con pesado hormigón armado, Chillida lo trató con ácido clorídico para poder cambiar el color y la misma textura de ese material haciéndola más rugosa.

                              "Lugar de Encuentro VI ", de Eduardo Chillida, 1975 (SIEMA Matritensis)

Luego vemos el "Órgano" de Sempere, constituida por diferentes varas de acero inoxidable, que al colocarla se le añadió un motor para moverlo. Pero hoy en día no se utiliza, ya que sólo el viento es suficiente para mover esas varas de acero, y crear sonido o cambios de luz. 

                     "Órgano" de Eusebio Sempere, acero inoxidable, 1977 (SIEMA Matritensis)

Desde el interior se puede acceder por la tienda al jardín de la Fundación Juan March. José Luis Picardo diseño una puerta de bronce de dos hojas para acceder al patio desde la sala de exposición, aunque hoy en día lo imposibilita un cristal. Esas puertas están decoradas con hierbas en diagonal, así se integran mejor en el espacio al cual van a dar acceso. Pasamos entonces a un gran patio rectangular, con un centro de arena en medio (también rectangular) rodeado por suelo de pizarra. En uno de los lados están el estanque con murete, cascada y escultura de M.Chirino ("El viento de Balos", 1977) y, en el otro extremo, junto a la verja de la calle, vegetación y las dos esculturas de Torner y Berrocal. Aparte de alguna otra de la exposición temporal que hay ahora mismo. 


  Puertas en bronce de José Luis Picardo, que comunican la sala de exposiciones
                     con el  jardín de la Fundación Juan March (SIEMA Matritensis)


 "El viento de Balos", 1977, de M. Chirino (SIEMA Matritensis)

                         En esta parte izquierda del patio vemos al fondo " Castilla: la rectitud de la cosas", de                             Torner, 1983 y parte de un mini de la exposición temporal actual (SIEMA Matritensis)

Gustavo Torner en "Castilla: la rectitud de las cosas" (1983) utiliza el acero cortén en toda ella, llegando hasta el propio suelo. Sus líneas rectas, la sobriedad y finura buscan reflejar esa austeridad y verdad de las tierras castellanas.  Su diseño en ángulos rectos y líneas rectas contrasta con la escultura cercana de "Almudena", diseñada por Miguel Ortiz Berrocal. Fundida en bronce en el taller de los hermanos Bonvicini de Verona cuando nuestro artista residía en Italia. Es toda ella más maciza y llena de nudos y curvas.

                                   "Almudena", de Miguel Ortiz Berrocal (SIEMA Matritensis)

Ahora tenemos una gran oportunidad de verlo, a la vez que disfrutamos de la muestra temporal "Escala: escultura (1945-2000)". Mediante esta nueva exposición en la Fundación Juan March encontramos como la escultura contemporánea desde 1945 desarrolla las diferentes acepciones del concepto de escala, tanto como mera medida, así como progresión o proporción. Cambia nuestra visión de la misma según los diferentes tamaños que veamos juntos y el espacio en que están situados. Muy impactante, por ejemplo, esa gran rata descompensada sobre una cama con una persona a tamaño natural. Los artistas utilizan el espacio exterior para hacer una auténtica escenografía y montaje único con sus obras de arte. Por ejemplo en el tamaño del "Miniscort" de Elisabeth Wright, de 1999, utilizando aluminio, metacrilato, acero y piezas de coche reales. O los "Three chinese" de Juan Muñoz, de 1999, a escala menor de la real y que se pueden ver paseando por un camino del jardín.

   Vista interior de la exposición, que también se extiende al jardín. Ahí vemos la obra de Katharina Fritsch "Man und Maus", 1991-92, de la Kunstsamulung Nordheim (Fundación March)

"Miniscort", de Elisabeth Wright, 1999 (SIEMA Matritensis)

"Tres chinos", de Juan Muñoz , 1999, en bronce (Fundación Juan March)

Descendemos por unas pequeñas escaleras hasta la cafetería, que se nos muestra realizada con elementos del propio jardín, rodeada de agua, piedras, recortes de boj y de falso jazmín. Justo después de la cafetería entraríamos en el jardín privado de la Banca March, del que no se permiten realizar fotografías. Luego seguimos descendiendo por una pequeña rampa hasta la pérgola de hierro, bajo la que se exponen piezas de la muestra temporal, en este caso veríamos fragmentos de la novela de  Munster por Dominique Gonzalez Foerster, 2007. Antes del estanque los "artefactos para un sedente rodante", de madera, realizados por el estudio de diseño los diez. Por el cenador del fondo se escucha la escultura sonora a base de grabaciones de aves, por Oswaldo Macia , 1999. 

Detalles del estanque que va rodeando la cafetería bajo la pérgola (SIEMA Matritensis)


Entrada a la Biblioteca de préstamos de la Fundación Juan March
desde el jardín  (SIEMA Matritensis)

También encontramos dos esculturas permanentes pertenecientes a una colección privada y que están en depósito en la Banca March. El impresionante "Laberinto húmedo", de Cristina Iglesias , del 2016, realizado con polvo de bronce, resina de poliester, fibra de vidrio y acero inoxidable. A mí particularmente me gusta más que sus puertas para el cubo de Moneo en el museo del Prado. Y, para terminar, como no mencionar la maravillosa escultura de Blanca Muñoz, "Talismán II", también del 2016, y situada al otro lado del gran estanque. Esta escultura de acero inoxidable es como un ser vivo, que va cambiando según recibe la luz del sol en las diferentes horas del día. Regresamos hacia la estancia de biblioteca de préstamos de libros que facilita la Fundación Juan March y que comunica también con el jardín. Desde aquí agradecer a la Fundación Juan March, y a su director de Comunicación, Guillermo Nagore, las facilidades dadas para realizar esta entrada y seguir difundiendo ese patrimonio  tan especial y variado que tiene Madrid. Aprovechad, porque esta es una ocasión única hasta el 2 de julio. 

Maribel Piqueras










miércoles, 14 de junio de 2023

Rascainfiernos de Fernando Higueras

 Desde aquí queremos agradecer a Lola Botia su esfuerzo por mantener el legado del arquitecto Fernando Higueras y convertir en Fundación Fernando Higueras la última vivienda y estudio de este genial arquitecto, conocida como Rascainfiernos. Pude visitarla recientemente y estoy encantada de poder escribir unas líneas sobre la misma. Vendría a completar otras entradas de este blog dedicadas a la figura de Fernando Higueras, que deberían revalorizar por todo lo que aportó como genial arquitecto. http://madridconencanto-siema.blogspot.com/2019/04/el-arquitecto-fernando-higueras-y-madrid.html  http://madridconencanto-siema.blogspot.com/2021/07/fernando-higueras-en-pozuelo-santa.html. La primera de ellas se refiere a la exposición retrospectiva de Higueras, que la misma Lola Botia organizó en el Museo ICO en el 2019. Y la segunda de esas entradas al blog nos remite a la última obra maestra de Higueras en Madrid, la Iglesia de Santa María de Caná. Aunque realmente la última sería Rascainfiernos, situada en la calle Maestro Lasalle nº 36 de Madrid. 

                         Fernando Higueras tocando la guitarra clásica ( SIEMA Matritensis, foto
                              tomada de la muestra en el Museo ICO en 2019 )

Retrato de su primera mujer, Elena Cárdenas, realizado porHigueras en 1950
 ( SIEMA Matritensis, foto tomada de la muestra en el Museo ICO, 2019 )

En un momento muy complicado de su vida, con escasos clientes para su obra y una matrimonio a punto de separarse, Fernando Higueras compró unos terrenos en 1972 para hacer una pequeña vivienda a su mujer y sus cinco hijos. El jardín en la parte trasera contaba con licencia para piscina. En ese jardín y, separada de la vivienda para su mujer, pensó en construirse una vivienda como cueva, volviendo a los orígenes, a la naturaleza, un "rascainfiernos" como término opuesto a los rascacielos. Es una obra que tardó mucho en hacerse. En parte porque el espacio era muy pequeño y no podían ayudar grandes maquinarias entrando en el jardín de la vivienda y, además, Higueras se llevaba tan mal con su mujer que el que supervisaba las obras era su amigo, el pintor y arquitecto donostiarra, José Manuel Ábalos. Excavaron dos plantas cuadradas, de 9 x 9 m2, iluminadas por luz cenital a través de cuatro tragaluces de 2x 2m2. Se creaba un microclima independiente de la temperatura exterior, sin necesidad de recurrir a calefacción ni aires acondicionados.

Claraboyas exteriores para la luz cenital de Rascainfiernos 
( Foto de mi amigo Carlos Osorio)

Vivienda de su familia en la parcela, por donde se entra al jardín y es la 
fachada que se aprecia desde la calle (SIEMA Matritensis)

Vista general de las dos plantas de Rascainfiernos (SIEMA Matritensis)

Planos de la vivienda ( expuestos en la muestra del museo ICO)

Este espacio tiene 8 metros de altura, sin tabiques ni ventanas, sino con muros de hormigón. Hay además, como vemos en el plano, una quinta claraboya para el descansillo de la escalera. Aquí vivió Fernando Higueras sus últimos años, hasta que falleció el 30 de enero del 2008. De sus muros cuelgan planos, fotos, obras de arte. Él mismo diseñó también todo el mobiliario: mesas, sillas bajas y muy cómodas, muebles de cocina, etc. En el sótano primero encontramos la pequeña cocina, el dormitorio y salón y un baño. El dormitorio está adaptado ahora a museo y se quitó la cama, metiendo archivadores y libros. En el sótano segundo una gran sala estudio de arquitectura y un baño. Llama la atención la sencillez y modernidad del mobiliario, completamente de vanguardia. 

Salón y biblioteca presidido por el dibujo de Antonio López de la corona 
de espinas en construcción (SIEMA Matritensis)

Pequeña cocina integrada y diseñada por él mismo (SIEMA Matritensis)

Escalera de caracol de madera de entrada a la vivienda, iluminada el 
hueco por una quinta claraboya (SIEMA Matritensis)

Luz cenital (SIEMA Matritensis)

Las paredes se nos muestran "empapeladas" por fotografías y planos, como éstas imágenes 
familiares que colgaban en su dormitorio (SIEMA Matritensis)

Su antiguo dormitorio transformado en la actualidad (SIEMA Matritensis)

Archivadores en su dormitorio (SIEMA Matritensis)

Ir a Rascainfiernos es ambientarnos en la obra y vida de Fernando Higueras. No es para nada un arquitecto brutalista, como se ha dicho alguna vez en la prensa, sino que aquí percibimos su amor por la belleza, la naturaleza, los orígenes del hombre con sus primeras viviendas subterráneas. Yo le veo muy relacionado con la arquitectura orgánica de Frank Lloyd Wright y con la arquitectura popular. A través de fotos y planos que cuelgan de las paredes vemos la evolución de su obra, desde su "refugio de alta montaña" (1958), hasta el proyecto premiado de las "diez residencias de artistas en el Pardo" , pasando por las casas particulares a Lucio Muñoz en Torrelodones, a Cesar Manrique en Cercedilla. Así como las viviendas militares, el Instituto de Patrimonio Cultural, las viviendas en Somosaguas, Santa María de Caná. Muy interesante todo su trabajo en las islas Canarias, como el maravilloso hotel Las Salinas (en hormigón blanco y con espectaculares jardines colgantes) y todos los proyectos que hizo en Lanzarote, también bajo suelo. 

Sala estudio en el sótano segundo (SIEMA Matritensis)

Casa de César Manrique en Cercedilla con la terraza volada (SIEMA Matritensis)

Diferentes imágenes de las Salinas (SIEMA Matritensis)

Sillas y muebles bajos diseñados por él mismo. Doy fe de lo cómodos que son 
(SIEMA Matritensis)

Esquemas de arquitectura subterránea pensados para Lanzarote, antes de construir Rascainfiernos
SIEMA Matritensis )

Desde aquí agradecemos a Lola Botia el gran esfuerzo que hace para mantener Rascainfiernos y la Fundación Fernando Higueras sin ningún tipo de ayuda. Así que hacemos un llamamiento para que la consejería de cultura del Ayuntamiento de Madrid o la Comunidad de Madrid lo tomen en cuenta para disponer de un nuevo museo en Madrid dedicado a este genial arquitecto que tanto aportó  a la capital de España y a la arquitectura. Merece la pena cuidar y promover su legado. Fernando Higueras es un auténtico genio, que muchas veces vemos oculto por la atención de los medios a su ajetreada vida personal o a los artistas que decoraron sus obras, cuando él fue el genio arquitectónica detrás de las mismas. Os paso  también los datos de contacto por si queréis visitarlo.

Maribel Piqueras

Las visitas a la Fundación se realizarán  con cita previa, abierta a todos los públicos, a través de nuestro correo-e: 

 fundacionfernandohigueras@gmail.com 

Tlfn: 913 450 755
C/ Maestro Lasalle, 36 - 28016 Madrid


















lunes, 22 de mayo de 2023

Colegio Máximo e Iglesia de los jesuitas en Alcalá de Henares. Capilla de las Sagradas Formas.

 Nada más coger la calle Libreros llama la atención la magnificencia del que fue Colegio Máximo de los Jesuitas y su iglesia. Hoy quiero contaros un poco su historia y evolución. San Ignacio de Loyola llegó en 1526 a Alcalá de Henares, con la idea de estudiar Filosofía y Teología. Se alojó primero en el hospital de Santa María la Rica y, después, en el de Antezana (donde trabajaba en la cocina). En esta ciudad logró un gran número de seguidores y dejaría encargado a Francisco de Villanueva, antiguo colegial de la universidad alcalaína, la organización de un colegio jesuita en la misma. El primer colegio jesuita de Alcalá se fundó en 1546 y estaba ubicado en parte trasera de la ermita de los doctrinos. Allí estuvieron los jesuitas  antes de trasladarse a esta nueva sede de la calle Libreros. Por eso, como homenaje y recuerdo de ese primer lugar, se colocó la escultura de San Ignacio de Loyola realizada por José Luis Vicent (1957). Para este Colegio Máximo los jesuitas contaron con los fondos que les proporcionaron Leonor Mascareñas, aya de Felipe II, y Juana de Austria (ambas colaborarían también para la creación del colegio imperial de Madrid). Melchor de Bueras será el arquitecto que diseñe el nuevo colegio, inaugurado a comienzos s XVII en esta nueva ubicación. La fachada exterior presenta zócalo de granito y muros lisos de ladrillo visto, dividido en tres pisos con sobrias ventanas cuadradas. Una fina línea de granito separa los diferentes pisos. La cubierta es de teja árabe. Dentro de esa sobriedad destaca la puerta de ingreso con molduras partidas barrocas. Estaba pensado para 60 colegiales.

      Vista general de parte de la iglesia y todo el muro del colegio de los jesuitas (SIEMA Matritensis)

Enlace de lo viejo (colegio máximo de los jesuitas) y lo nuevo (facultad de derecho)
(SIEMA Matritensis)

El Colegio Máximo Jesuita de Alcalá, que se fundó cuando Madrid todavía no era sede de la corte, tenía suma importancia. Además en Alcalá había universidad y en Madrid no. En el s XVIII y en los sucesivos siglos sufrió numerosas reformas. Cuando fueron expulsados los jesuitas, el rey Carlos III mandó utilizar esta sede como Real Universidad de Alcalá, separándola del colegio de San Ildefonso. Entonces se  realizó la escalera monumental de Ventura Rodríguez, que todavía se conserva. Con el traslado de la universidad a Madrid entró en decadencia. Pero después volvió a ser colegio de formación jesuita ( por ejemplo el actual Papa Francisco estudió aquí en 1970-71) y, también se construyó la facultad de derecho de Alcalá, en la parte de atrás, siguiendo el estilo de muros de ladrillo rojo y base de piedra, con un moderno contraste entre lo viejo y lo nuevo. También se integran un colegio de primaria, secundaria y FP. 

                   Vista de la imponente fachada barroca de la iglesia jesuita (SIEMA Matritensis)

Estatua de San Pablo, realizada por Pereira (SIEMA Matritensis)

Pasado la sobria fachada del colegio nos encontramos con la monumental fachada barroca de grandes dimensiones de lo que fue la iglesia de los jesuitas. Construida enteramente en piedra la fachada. La iglesia se inició con las trazas primeras del jesuita Bartolomé Bustamante, pero luego siguieron los trabajos Francisco Mora y su sobrino Juan Gómez de Mora. Quedó finalizada en 1625. Al exterior vemos la división en tres partes. La parte central presenta la entrada principal bajo un gran arco barroco, rodeado de columnas pareadas y frontón barroco partido. Dos columnas de orden gigante y capitel compuesto se muestran a los lados, separándolas de los cuerpos laterales. En el medio vemos nichos con las esculturas de San Pedro y San Pablo (del escultor barroco Pereira). El siguiente cuerpo de la parte central está iluminando por la ventana del coro que se sitúa a los pies de la iglesia. Nichos con las esculturas de San Ignacio y San Francisco Javier (también de Pereira) y columnas estriadas de capitel compuesto. Remata esta parte central el frontón triangular con las bolas Austrias. Los dos cuerpos laterales de la fachada presentan puertas rectangulares de entradas, rematadas por frontón semicircular y escudos. Y luego vemos el típico alerón barroco que une el cuerpo central con los laterales.

                    Vista general de la antigua iglesia de los jesuitas, hoy parroquia de Santa María
                                                          (SIEMA Matritensis)

Los retablos barrocos originales de esta iglesia y los lienzos de Nardi situados en el retablo central fueron quemados en 1936 por grupos anticlericales. También ese mismo año incendiaron la antigua parroquia de Santa María de la plaza de Cervantes, donde fue bautizado el famoso escritor. Así que, después de la Guerra Civil, se decidió trasladar la advocación de Santa María para esta iglesia jesuita y convertirla en parroquia diocesana. Lo que sí podemos ver todavía es la arquitectura original: con planta de cruz latina de una sola nave abovedada y capillas laterales muy grandes, de planta cuadrada, que se comunican entre sí. Sobre cada capilla un balcón sujeto por ménsulas y balaustrada barroca. También barroco el coro alto a los pies de la iglesia. 

       Dinamismo barroco en los balconcitos miradores y en la línea de cornisa (SIEMA Matritensis)

Púlpito de mármol grisáceo (SIEMA Matritensis)

Como he comentado ya, salvo la barroca capilla de las Sagradas Formas, la decoración del interior de la antigua iglesia de los jesuitas es toda moderna y bastante sencilla, buscando devociones que gusten a los fieles. Para el retablo de madera se han realizado copias de Murillo, Maino, etc. Las pequeñas hornacinas del crucero contienen un Sagrado Corazón y una Virgen de Fátima. Nada más entrar, a la derecha, encontramos la imagen de estilo andaluz que representa a María Santísima de la Soledad Coronada. En homenaje a la nueva advocación como parroquia diocesana. Pertenece a una antigua cofradía alcalaína: la "antigua, ilustre y fervorosa hermandad y cofradía de María Santísima de la Soledad Coronada y Sagrado descendimiento de Nro Señor Jesucristo" (fundada en 1508). Sufrió varios traslados a lo largo de los siglos: capilla de mínimos, Magistral, esta iglesia de nuevo en la capilla de las Sagradas Formas, la Magistral (quedando destruída la imagen original en 1936). Se realizaron más imágenes de la misma. La de 1950 la destruyó una carcoma cuando estaba ubicada en las Bernardas. Así que la talla actual es del escultor sevillano Castillo Lastrucci (1961). En el año 2009 se adquirió una nueva talla del Descendimiento, de Jesús Méndez Lastrucci. Todos estos datos están sacados de la historia de la hermandad. También existen otras capillas con la Sagrada Familia y con Vírgenes. Al fondo, a la derecha, la puerta de entrada a la Sacristía (donde está una fuente de mármol de diferentes colores, s XVIII). A la izquierda, la puerta de entrada a la capilla de las Sagradas Formas, de la que hablaré a continuación. 

María Santísima de la Soledad coronada (SIEMA Matritensis)

Cartela del origen de la hermandad situada junto a la imagen de la Virgen (SIEMA Matritensis)

Moderno conjunto escultórico del Descendimiento en otra de las capillas
(SIEMA Matritensis)

Detalle del altar mayor (SIEMA Matritensis)

Coro barroco y ventana de iluminación a los pies de la iglesia (SIEMA Matritensis)

Crucero con la puerta de la Sacristía (SIEMA Matritensis)

Puerta original de entrada a la capilla de las Sagradas Formas desde la 
cabecera de la iglesia (SIEMA Matritensis)

La Capilla de las Sagradas Formas  es lo que más nos impresiona de todo este conjunto y nos traslada al pleno barroco del s XVII. Construida entre 1678-1687 como capilla anexa a la cabecera de la iglesia de los jesuitas y con entrada independiente desde el exterior. Se hizo para conmemorar el milagro de las 24 formas consagradas. Contaré al lector que, el 1 de mayo de 1597, el padre jesuita Juarez confesó a un morisco que le presentó una tela donde recogía 24 formas consagradas que había ido robando en diferentes iglesias. Como el jesuita pensó que no era prudente consumirlas, ya que podrían haber sido envenenadas para matar sacerdotes (hecho que ya había sucedido alguna vez en España), decidió guardarlas en una urna de plata hasta que se corrompieran, hecho que nunca sucedía. Los jesuitas mandaron hacer un estudio científico de esas formas y determinaron, en 1619, que era un hecho milagroso que siguieran sin corromperse. Mandaron exponerse en una custodia de plata y nácar dentro de esta capilla anexa en 1687. En el año 1777 se trasladaron a la Magistral. Al comienzo de la Guerra Civil fué escondida en sitio secreto esa custodia tan especial y sólo sabían su localización tres hombres, que fueron asesinados en la guerra, así que desde entonces está oculta y desaparecida la original. Todo en esta capilla está orientado a la veneración de ese milagro eucarístico barroco. La capilla resulta un cubo adosado a la cabecera de la iglesia, la planta es centralizada, cubierta con una gran cúpula con tambor y linterna. La custodia se exponía en el altar, delante de un lienzo de la Virgen con un retablo barroco de madera policromada. Se ve una réplica de la custodia original, con 24 formas sagradas que se van cambiando. Los frescos de la cúpula fueron realizados en 1689, tras la finalización de las obras arquitectónicas de la capilla. Los pintó Juan Vicente Ribera, con la ayuda de Juan Cano de Arévalo. Representan diversas alegorías del milagro eucarístico, incluso, justo encima de la custodia, aparece un ángel que porta una espada de fuego y la custodia original del s XVII. Todo el estilo se inspira en las quadratturas barrocas que enseñaron en Madrid la escuela de Mitelli y Colonna. La arquitectura se funde con la pintura, en formas, movimiento, colores. En la base, entre grandes columnas pintadas al fresco en color azul, llenas de guirnaldas , surge toda la exhuberante decoración. Con el paso del tiempo han perdido nitidez las imágenes de los frescos.

Vista de la cúpula, con los frescos, las ventanas del tambor, donde dos de las ocho,
 están cegadas y pintadas y la linterna (SIEMA Matritensis)

Frescos de la parte justo encima del altar, en el centro la figura del ángel con la espada
de fuego y la custodia original (SIEMA Matritensis)

Altar barroco de las Sagradas Formas (SIEMA Matritensis)

Procesión de las Sagradas Formas saliendo de la Magistral, por Félix Yuste 
(SIEMA Matritensis)

Es maravilloso el trasladarse al mundo del barroco y, también, contemplar con que gran cariño y cuidado han organizado la adoración perpetua en esta capilla de las Sagradas Formas. La custodia, algo diferente a la original, presenta en el interior ocho lados con tres sagradas formas en cada lado. Desde el exterior una bonita y reforzada puerta de acceso nos recuerda las figuras de los niños mártires de Alcalá de Henares. Desde una pequeña plaza se contempla la inmensa cúpula barroca con tambor, pechina y chapitel de pizarra. Todo en ladrillo visto, como los muros, de la capilla, donde todavía se ven los mechinales cuadrados. Salimos por el callejón de las Sagradas Formas que bordea la iglesia jesuita. Con estas bonitas imágenes del exterior nos despedimos. Ya sabéis que podéis seguir nuestra actividad cultural de difusión del patrimonio de Madrid y su comunidad, así como las visitas guiadas que hacemos (sólo publicamos las abiertas a inscripciones individuales, no las de grupos privados o empresas) en agenda de la web www.siema.es , Twitter o instagram @siemamadencanto y Facebook Siema Matritensis.

Maribel Piqueras

                      Detalle de la cúpula de las sagradas formas al exterior (SIEMA Matritensis)

Vista exterior donde se aprecian la forma de cruz griega y los mechinales o huecos 
cuadrados en las paredes (SIEMA Matritensis)

Entrada directa desde el callejón a la capilla (SIEMA Matritensis)


Callejón de las Sagradas Formas (SIEMA Matritensis)

Callejón de las Sagradas Formas (SIEMA Matritensis)