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viernes, 11 de enero de 2013

LA BASÍLICA DE SAN MIGUEL



Cuando paseas por el viejo Madrid de los Austrias sorprende encontrarte con este ejemplo de Barroco, al gusto italiano, que es la Basílica de San Miguel en Madrid . La razón de ello se debe a Giacomo Bonavia, arquitecto italiano al que le encargó la reina Isabel de Farnesio la construcción de una iglesia y palacio arzobispal   para su hijo, el cardenal-infante D. Luís. También es muy curiosa la historia de este infante D. Luís, que sigue siendo hoy en día un gran desconocido. Ya lo mencionaremos  a lo largo de sucesivos blogs. El Infante D. Luís de Borbón, era hijo de Felipe V y su segunda mujer, Isabel de Farnesio. Nació en 1727 y, como ya no quedaban territorios que pudiese heredar en España ni Italia, su madre decidió pedirle títulos eclesiásticos, entonces se solicitó a Roma la concesión del arzobispado de Toledo. D. Luis era un niño muy pequeño cuando falleció el cardenal de Toledo, D. Diego Astorga y Céspedes, en 1734,  así que la autorización de Roma tardaría 4 años en llegar. Pero, finalmente, el 17 de marzo de 1738, se le impuso el capelo cardenalicio en una solemne ceremonia celebrada en el Palacio de El Pardo.  No hay que entender estas cosas con nuestra mentalidad del s XXI, sino acercarse a la sociedad del Antiguo Régimen, donde la Iglesia tenía también muchos señoríos eclesiásticos y poder temporal. Hoy en día en los obispos y sacerdotes prima la vocación espiritual y personal ante todo, pero en aquella época se colaban estos casos. En fin, como el Infante Don Luís era bastante coherente e íntegro terminó renunciando en 1754 porque veía claramente que no tenía esa vocación como él mismo explica "el único motivo que tuve, en otros días, para renunciar al gobierno de las mitras, fue la íntima convicción en que estaba de que no tenía vocación para el estado eclesiástico, y antes bien, de sentirme con inclinaciones incompatibles a los deberes de aquel estado". Renunció por ética cuando contaba 27 años. Nunca fue ordenado sacerdote, ya que el título que tenía era cardenal-diácono. Para saber más del Infante D. Luis y todo el patrimonio relacionado con  él que podemos ver en Madrid recomiendo el libro "El Rey Perdido, D. Luis de Borbón, figura clave de Madrid y Boadilla" (Maribel Piqueras, editorial Opera Prima, 2016).De todos estos avatares ha quedado el magnífico templo.

"El Infante-Cardenal D. Luis Antonio de Borbón"(Antonio González Ruiz, 1742. Meadows Museum. Dallas.)

En la imagen superior, del pintor González Ruíz, contemplamos a un infante ya adolescente, que acaba de tomar posesión también del arzobispado de Sevilla. Sigue el estilo pomposo de Van Loo, en el que vemos su figura con el traje de cardenal, sobre una tarima de mármol, junto a una consola con elementos característicos. El mismo pintor González Ruíz le describiría a D. Luís tras su renuncia, en 1754, ya sin atributos cardenalicios. 

"El Infante D. Luis de Borbón" (Antonio González Ruíz, 1754. Colección Sueca)

Bonavia era de Piacenza, uno de los ducados italianos de los Farnesio. La reina Isabel le llamó para trabajar en España y encargarse de la decoración de sus palacios. Llegó a Madrid en 1731 y gustaron mucho sus ornamentaciones para los decorados de los teatros del Buen Retiro y de los Caños de Peral, asignándole también tareas de decoración para otros sitios reales. Con la construcción de la Basílica de San Miguel revoluciona la estática arquitectura madrileña de los Austrias. Maneja hábilmente el poco espacio que tenía, correspondiente al antiguo cementerio de la parroquia de los Santos Justo y Pastor, una de las desaparecidas parroquias medievales de la zona. Plantea una alta fachada vertical, con campanarios de bulbosas cubiertas. La fachada convexa permite una visión lateral desde la estrecha calle y crea sensación de perspectiva donde no la hay. Estamos ante una arquitectura diferente, realizada por un buen escenógrafo, muy original -en comparación a los edificios de estilo Austria de alrededor- y conviene saber el por qué de este tipo de edificio. Esta fachada está realizada en piedra berroqueña, con entrepaños de ladrillo alternos. Presenta una gran puerta de entrada enmarcada por orejones y un dintel, sobre el que se coloca el gran medallón con la escena del martirio de los santos niños Justo y Pastor, advocación de la iglesia desde la época medieval hasta el s.XIX. Al exterior destacan las imágenes representando la Fe y la Esperanza (con el ancla),arriba, y la Caridad (niños alrededor) y la Fortaleza abajo. Están realizados por escultores extranjeros que trabajan también en las obras del Palacio Real, como Nicolo Carisana o Robert Mitchel. Al propio Bonavía, que estaba a tope de encargos, le ayudaba en los trabajos de la Basílica Virgilio Ravaglio


Perspectiva lateral de la fachada ( www.bsmiguel.es)

Imponente fachada convexa de la Basílica
(Foto SIEMA Matritensis)

Remates de la Basílica, con el escudo central del Infante D.Luís, bajo un frontón semicircular y dos ángeles sosteniendo la cruz. A los lados, las torres campanario bulbosas y esquinadas (SIEMA Matritensis)


Detalle de la escena del martirio de los santos Justo y Pastor en el medallón central, 
de Carisana (www.bsmiguel.es)

Detalle de La Caridad . de Robert Mitchel, s XVIII
(Ramón Guerra de la Vega)

La primera piedra del edificio se colocó en 1739 y, en 1745 estaba terminada. El interior es de planta de cruz latina, de una sola nave, de gran altura, con muchas capillas (altas, abiertas y poco profundas). El crucero apenas se insinúa. La mayor parte de la iglesia está hecha en estuco imitando mármoles y bronces dorados. Destaca la originalidad de las cubiertas, basadas en arcos entralazados árabes y en un complicado despiece de arcos en todas las direcciones, como el realizado por Guarino Guarini en San Felipe Neri, de Turin, en s.XVII. Se aprecia en las pilastras que configuran arcos laterales convexos y otras que configuran arcos cóncavos. Todo en ella es movimiento, dinamismo, luz, alegría. Hay que pensar que el cardenal-infante era un niño cuando se construyó y que, además, está dedicada a otros niños: los santos Justo y Pastor, hermanos de 7 y 9 años decapitados en Alcalá de Henares, por orden del procurador romano, al no querer abjurar de su fe cristiana en el año 304, durante las persecuciones de Diocleciano. Entonces toda la iconografía nos lleva a la gloria celestial en los frescos, en la cantidad de ángeles que recorren los muros y altares, especialmente en la cornisa, bóvedas, remates de retablos. La exultación, la alegría y todo tipo de ángeles nos acompañan en el interior.

Bóveda central elíptica, también se aprecia muy bien el juego de arcos. (Foto SIEMA Matritensis)

Vista general del altar mayor , con los frescos de Antonio y luís González Velázquez, representando el martirio de  los niños Justo y Pastor(Foto SIEMA Matritensis)

Detalle de la cabecera con los balcones que comunican con las diferentes dependencias y estaban pensados para el arzobispo y autoridades ( Foto SIEMA Matritensis)

Las bóvedas están pintadas al fresco en el s.XVIII por los hermanos González Velázquez (La del Presbiterio representa a los santos niños ante el procurador romano). Estos niños fueron martirizados en Alcalá de Henares y ,en el lugar donde tuvo lugar el martirio, se construyó la Magistral de Alcalá de Henares, donde se conserva una urna de plata con los cuerpos de los niños Justo y Pastor. La primera boveda, junto al coro, está pintada por Bartolomé Rusca en 1745, donde representa el escudo del infante en grisalla y la gloria. Y en las pechinas santas mujeres del Antiguo Testamento como Ruth o Judith. Las otras se acabaron de pintar más tarde, en 1753, por los hermanos González Velázquez. En la del crucero pintan la gloria de los santos niños y, en las pechinas los evangelistas. En medallones realizados en grisalla aparecen santas mujeres como símbolo de virtudes (Sta Bárbara, por ejemplo, representa la fortaleza o sta. Inés la inocencia). 

Fresco más antiguo de Bartolomé Rusca, con la gloria y el escudo del infante. En las pechinas
aparecen mujeres fuertes del Antiguo Testamento. En las bóvedas la figura de la mujer es muy importante. Quizás la reina Isabel de Farnesio insistió en que se trataran estos temas (SIEMA Matritensis)

Pura curva: bóveda del crucero, de los hermanos González Velázquez, ángeles y cruce 
de arcos (SIEMA Matritensis)

 También en los retablos de esa época trabajó Ventura Rodrigez, que era el preferido por el Infante D. Luís. Hay otras imágenes del s.XVIII, como el Cristo de la Fe (Salvador Carmona) que forma parte, junto a la Soledad, de la Hermandad de los Estudiantes, la primera procesión que sale en Madrid en Semana Santa, el propio Domingo de Ramos. El santo Niño Jesús de la Gracia, en una capilla pequeñita situada a la izquierda de la entrada principal, merece un alto. Se trata de un Niño Jesús de pié revestido de autor anónimo enmarcado dentro de una hornacina en madera barroca policromada con dorados del s.XVIII.

Capilla con el Crucificado de Salvador Carmona (s.XVIII) que sacan en procesión.
(SIEMA Matritensis)

Candelabros barrocos de siete brazos, s XVII, en las hornacinas laterales
de la capilla del Cristo de la Fe y el Perdón (SIEMA Matritensis)

Detalle del impresionante crucificado, en madera policromada. A pesar de los borbotones de sangre en la llaga del corazón, el rostro se nos aparece dulce y sereno (www.bsmiguel.es)

Alternancia simétrica de retablos con remates rectangulares terminados en frontón triangular
y remates en óculos (SIEMA Matritensis)

María Inmaculada, madre de la Iglesia, vestida con otro traje diferente al que vemos en 
las procesiones, ahora con verde de la esperanza (SIEMA Matritensis)

Los retablos de las capillas laterales, son de corte Neoclásico, pero las vidrieras son modernas, realizadas por los talleres Granda en los años 60, lo mismo que el precioso sagrario exento de bronce, plata y mámol. El frontal del altar de mármol representa el relieve "La exaltación de la Santa Cruz" (Lorenzo Frechilla, 1968). Una barandilla de metal dorado separa esta parte de la nave central. La causa de que sea basílica pontificia se debe a que, en 1885, fue derribado el Hospital de San Pedro y San Pablo, más conocido como "hospital de los italianos" porque atendía a personas de esta nacionalidad. Estaba situado en la Carrera de San Jerónimo y también vinculado con la santa sede. Así que, en compensación, llegaron a un acuerdo para que esta iglesia, tan cercana a la nunciatura, pasara a depender del Vaticano desde 1892. Por deseo del Papa León XIII, se puso bajo la advocación de San Miguel. De esa época, finales del s.XIX es el lienzo de Alejandro Ferrant sobre "San Miguel" que preside el ábside y que está fechado en 1897. La advocación a los santos Niños quedó relegada a la iglesia de Maravillas desde esa fecha. Hasta el 2016, que se ha llevado la de los Santos Niños Justo y Pastor a la iglesia de san Ildefonso.

Sagrario y altar mayor( bsmiguel.es)



Óculo con Dios Padre y ángeles de Felipe Hermoso del ábside (Foto SIEMA Matritensis)

Lienzo de San Miguel de Alejandro Ferrant  (bsmiguel.es)

En 1930 se consagró como Basílica Pontificia y en 1959 se encomendó a la Prelatura del Opus Dei, que le tenía mucho cariño al lugar, puesto que su fundador, San José María, celebró por primera vez la misa en la ciudad de Madrid en este mismo lugar, en 1927,de ahí la moderna estatua de 1995, en madera de nogal, de San José María en una de las capillas laterales. En unas hornacinas, dentro de esa misma capilla, descansan las cenizas de unos militares que colaboraron con Felipe V, los Charnú, de la casa de Orleans, padre e hijo. 

Urna con las cenizas de los duques de Charnu, del sXVIII (SIEMA Matritensis)

Santa Ana, junto a San Joaquín, los abuelos del Niño Jesús, esculturas del 
sXVIII situadas en hornacinas en una de las capillas de la derecha (SIEMA Matritensis)

El óculo pintado en el presbiterio está en perfecta simetría con el del órgano, a los pies. Son formas muy usadas en el Barroco cortesano por Procaccini y Bonavia. En el presbiterio encontramos ángeles enmarcando el cuadro, así como medallones en relieve de Jesús y María. Esas esculturas y el resto de ángeles de los retablos pertenecen al importante escultor Felipe Hermoso. A la izquierda del presbiterio hay un púlpito del s.XVIII. Como vemos, estos escultores se formaron todos en las obras del Palacio Real de Madrid, con el italiano Olivieri, y desarrollarán su labor en muchas iglesias del Madrid del s. XVIII. La Basílica fue lugar de enterramientos, no solo en la iglesia medieval primitiva, donde se enterraron miembros de la familia Cisneros, que residían cerca, o el padre de Quevedo, por ejemplo. Sino, en la nueva cripta también. Estuvo enterrado el músico Luigi Boccherini, tan querido por el infante D. Luís, hasta que en 1927 Mussolini dió orden de trasladarlo a Lucca. 

Vidriera moderna de la casa Granda en el interior de un retablo neoclásico de una de las capillas (bsmiguel.es)


Capilla de san José (foto SIEMA Matritensis)

Órgano (www.bsmiguel.es)

Detalle del órgano del s XVIII, con los tubos llamados "trompetas españolas" y el óculo lleno de 
tubos arriba (SIEMA Matritensis)

A los piés de la iglesia podemos observar la barandilla tallada del coro bajo y la caja del órgano, que va adosada a la pared de la iglesia y toda ella es barroca. No así el órgano, que es alemán, y se inauguró en 1975. La caja está completamente integrada con la arquitectura de la iglesia, la línea de cornisa sigue por el órgano. Se puede decir que el ritmo arquitectónico también es una melodía musical. Arte y música unidos. La Basílica mantiene las dependencias originales al interior, como la  gran sacristía, la sala capitular, el vestíbulo y otras salas, que van por detrás del altar mayor. Os mencionaré brévemente algunos de sus secretos interiores, como el zócalo original de cerámica de Talavera o las obras de arte del s. XVIII que se conservan. De la Sacristía destacan sus cerámicas, su lavamanos de mármol y el Crucificado y Dolorosa, ambos del s . XVIII. De la Sala Capitular  los sillones antiguos, algunos relicarios del s. XVIII y el cuadro del XVIII también, pero copia de uno de Murillo, que representa a Sto. Tomás de Villanueva. En el Vestíbulo, de donde parte la escalera hacia la cripta actual, destaca el San Pascual Bailón de Salvador Carmona. Pero la joya del interior es la escultura de Santa Librada, de Salvador Carmona también. Una bellísima talla en madera policromada muy suave, donde aparece la santa muy guapa, crucificada con vestimenta femenina y en una cruz para llevar en procesión por las calles de Madrid. Es una iconografía muy rara de esta santa, que habitualmente se la  suele representar algo fea o con barba en la cara, ya que pidió a Dios ser un ser repulsivo para no tener que casarse por obligación debido a una orden de su padre. A la derecha del altar mayor está la llamada capilla de las reliquias, donde vemos el sagrario original de la iglesia, un lignum crucis en cruz de plata tras una cortina y otras reliquias.

Dolorosa de la Sacristía (SIEMA Matritensis)

Vista general de la Sala Capitular (SIEMA Matritensis)

Relicarios antiguos junto a otros más modernos (SIEMA Matritensis)

Santo Tomás de Villanueva, copia del s.XVIII del de Murillo
(SIEMA Matritensis)

San Pascual Bailón, de Salvador Carmona (SIEMA Matritensis)

Santa Librada (SIEMA Matritensis)


Capilla de las reliquias, vista general (SIEMA Matritensis)

Al salir de la Basílica, después de observar el herraje original de la puerta, vemos, a la izquierda, el llamado "callejón del panecillo", donde el cardenal solía repartir panecillos a los pobres que se congregaban en este punto. Un portalón, de molduras barrocas, comunica con el palacio realizado para el arzobispo de Toledo, como residencia en Madrid, al mismo tiempo que se hacían las obras de la Basílica. Madrid dependía entonces del arzobispado de Toledo, ya que como diócesis es de final del s. XIX. Ese palacio se sigue usando utilizando hoy en día.

Herraje con ornamentación barroca del s XVIII (SIEMA Matritensis)

En la Basílica de San Miguel tienen un espectacular programa, el Camino de la Belleza, que podéis consultar en su web (bsmiguel.es). Dentro del mismo se enmarcan las veladas nocturnas a puerta cerrada que incluyen visitas guiadas por todos sus secretos y breve concierto del órgano. Todos los viernes. Empezaron el primer viernes de julio y están teniendo mucho éxito. Por supuesto que se sigue la normativa de seguridad covid. Como siempre os recuerdo que podéis seguirnos en twitter @siemamadencanto, instagram con el mismo nombre o facebook Siema Matritensis. Si necesitáis usar textos o fotos del blog, no tenéis más que pedirlo o indicar siempre su procedencia. 

Vista nocturna de la Basílica de San Miguel (SIEMA Matritensis)

Programa Noches de la Basílica, al finalizar el concierto del órgano (SIEMA Matritensis)

Un negocio con encanto ubicado muy cerca de aquí, en los bajos de dependencias del antiguo convento de las Carboneras, en la c/ Cordón 1, se llama El Jardín del  Convento. Se trata de una tienda decorada con un toque especial, donde se pueden adquirir dulces de los conventos y monasterios de toda España. Esos productos tan ricos que uno puede consumirlos a lo largo de todo el año, no solo durante las fechas navideñas. Y que falta nos hacía en Madrid, ya que en la capital solo existen dos conventos que vendan dulces y no siempre tienen o el horario para comprarlos no se ajusta al del consumidor actual. En esta sí, ya que está abierta de 11-15h y de 17.30-21h. Además, los dueños son entrañables y atienden siempre de maravilla. Al fondo de la tienda disponen también de una "tienda ecológica" para los amantes de estos productos. En fín, se puede completar las pastas o dulces de las monjas, turrones, bombones, mermeladas  o gelatinas con infusiones, patés, legumbres, huevos, humus y yogures. Os aconsejo visitarla. Incluso el marco histórico elegido para este negocio que lleva ya cuatro años  y medio no podía ser mejor. Hasta pronto.

Maribel Piqueras
Jardin del convento, mostrador de recepción (Madridtravel)

Interior Jardín del Convento ( yelp)